Haiku
Nadie se busca
más allá de sí mismo.
Viajes de vuelta.
30 Marzo 2011
29 Marzo 2011
Tanto esperar y al final lo de siempre, cerveza con una tapa de ensaladilla, llegar aún nervioso a todas las citas o hacer a última hora las maletas. ¿Por qué no cabe nunca todo ahí dentro? Parece que sea otro reflejo más de nosotros. Hay dos opciones o expulsar fuera algo u oprimirlo y llevarlo dentro con nosotros hasta que al abrir desatemos las correas que ahogan los cuellos. Perdemos ropa interior en batallas lejanas, calcetines por caminos que no conocíamos y las arrugas de las camisas nos dejan cicatrices en el pecho.
Así son los viajes y no las visitas; esas sólo son una bofetada de sorpresa o de espabilo, mientras los otros se hunden en la piel hasta el punto de que allí donde vamos algo nuestro se queda y cuando regresamos descubrimos en el espejo que no somos los mismos.
A veces, incluso, tanto tránsito nos deja inmersos en cierta esquizofrenia que no nos deja saber qué viaje es el de ida y cuál es el de vuelta.
25 Marzo 2011
Esta mañana mi hermana se ha levantado positiva, porque es su condición y la admiro siempre. El motivo, entre otros tal vez, es que en una semana se va de viaje con su chico unos días para descansar. Me ha recordado mi encuentro con unos amigos hace algunas tardes en un bar. Acabábamos tercios de cerveza mientras íbamos repasando los días que vivimos sin vernos, el trabajo, otros amigos, enfados, pequeñas alegrías, pero el bar no terminaba de llenarse. Es uno de esos bares que están bien así, a medias, con la gente justa, un camarero perdido por la barra, música de otras décadas que se han grabado en el ambiente, que suenan a través del humo y luces de color.
Después de un breve silencio a mí se me ocurrió preguntar, chicos y ahora ¿qué? ¿Hacia dónde? El extrovertido, inquieto y siempre soñador, tomó la palabra abriendo aún más los ojos y algo las manos como si de un mimo se tratara, el otro se recogía en un sorbo de espuma. Me dijo, yo, tengo que irme, salir de aquí, de esta ciudad, este país, me iré fuera cuando haya terminado algunas cosas aquí. Yo le pregunté ¿por qué? Y él contestó: "nadie me ata, no tengo responsabilidades que me retengan, lo siento tíos, pero creo que tengo mucho que descubrir fuera, aprender". Otra vez yo, le dije: "no será que buscas algo o a alguien". Y él, con esa mirada que nos da la confianza y la amistad de años me dijo: "tal vez sí, siempre estamos buscando algo, y sobre todo alguien, puede que espere encontrar a alguien que me dé razones para quedarme en ese lugar. Necesito irme, ver otras cosas, el cuerpo me lo pide, aunque ya se lo que es haber salido, pero ha sido breve".
Cuando calló, miré al otro, más reservado, menos expresivo y le pregunté: "y tú, ¿qué harás?" encogió los hombros, me dijo: "no lo he decidido, pero después de haber visto otros lugares, lo que necesito casi seguro es quedarme. No creo que sea un atraso hacerlo, aprendí, me oxigené de todo lo que conocí, pero necesito otras cosas". Yo le inquirí: ¿qué cosas? Él con la tranquilidad que le dieron esos viajes, me dijo: "mi gente, estoy a gusto aquí, he valorado la gente que me rodea y que necesito, además proyectos no me faltan, siempre hay cosas por hacer y qué mejor manera de hacerlo si es con la gente que quieres y un buen sitio como éste, también lo aprecio más desde que me fui. Pregunté casi nervioso: "¿tú no tienes a nada o nadie que buscar? Me respondió: "puede que sí, pero no tengo por qué ir tan lejos, además, no sé si vale la pena buscar".
Al cabo de unos segundos, casi entre dientes, ambos se miraron y me dijeron: "¿tú no dices nada?" Respondí: "nada de qué". Dijeron con obviedad: "pues eso, ¿te vas, te quedas...? Apuré la cerveza y dije: "No lo sé, no lo sé"
22 Marzo 2011
22 Enero 2011
De tu mano pintor se escapó frágil
ese íntimo momento suspendido
que se olvida del mundo.
Tú, delante de ti.
Sobre el amanecer llegó esa luz
que llevarás por todos los azules.
Tus brazos su refugio.
La dulce nana sobre olas de espuma
con tu aliento indeleble en voz y en grito.
Te ha robado los ojos
y el horizonte crece cada día
dibujando con manos de inocencia.
Tu tiempo, su descanso.
su tiempo, tu desvelo,
tu descanso, su risa,
su desvelo, tu fuerza,
tu risa con su fuerza.
No hay secreto posible ni enigma sin respuesta.
todo queda resuelto con luces confidentes
y el corazón nos une más allá de la vida.
31 Diciembre 2010
Los ojos abiertos y el corazón en la mano. Me he quedado en el sitio, solo el viento me desordena el pelo y las ideas, el mismo viento que me llevaba manso sobre olas de verde hierba. Lo blanco se ha vuelto transparente, hemos roto el contacto barrera de las cosas y hemos dejado de ser nosotros mismos. Caímos en el placer que se consume con él mismo, con la idea ilógica de generar números impares sobre el éxtasis de plumas. Pero no soy yo.
De profundis clamat.
Pero me he curado de las voces en mi oído, ya sólo me aguardan los fantasmas en mi cabeza. No me gusta consolarme. Recorreré la noche con él, con vertigo al lado del ladrido del mar y cada uno llevaremos nuestras tablas experientales las que nos dió un hombre inglés y gordo, algún día me acompañará el adonis de mis sueños o vendrá un poeta a cantarme lo que no veo delante de mí y un rey indio discutirá conmigo sobre la próxima jugada, mientras Aquiles me busca para que desembarquemos en Troya.
7 Junio 2010
Si regresas seré como el invierno.
Ese prófugo de la primavera,
que se viste de blanco roto, frío
y convierte el calor en un secreto.
Las calles llenaré con nieve densa
no podrás escapar como los elfos,
ni pájaros habrá para llevarte
bajo una tempestad de mil caricias.
Si regresas seré como el invierno.
Olvidaré la llave tras la puerta,
haremos fuego uniendo nuestros cuerpos
mientras el mundo se deshace fuera.
Razones no tendrás para marcharte
hasta que llegue abril tras la ventana,
la madera será testigo mudo
de cómo nuestros ojos entre nieblas
más allá de las estaciones, se aman.
6 Junio 2010
Ahora quieres que sea más rápido, pero dentro de unos meses más lento, deseando que pase para encontrarte o que se detenga porque no queremos terminar lo que empezamos esa noche. Pero nunca hará lo que queramos, más bien, sigue y seguirá siendo al contrario, nosotros estamos sometidos a su voluntad o a los caprichos y discutibles obligaciones que nos impone el ser social que nos disecciona las horas de los días. A veces le pondríamos más horas a la jornada porque nos falta para seguir haciendo cosas, para llenarnos por dentro o para dejar acabada esa dichosa tarea.
Y él, nos mira y pienso sonríe, impasible, mientras nosotros jugamos a ver como cubrimos cada uno de sus minutos o como lo empleamos para ser más eficaces sin darnos cuenta que nunca perdemos el tiempo, en el sentido más literal, por leve que sea lo que hacemos. Sirve de excusa para quejarnos de cuánto trabajamos o de que se nos pasó porque estábamos de cañas.
Para él van todas las culpas, y él solamente está ahí, o no, porque nadie sabe cuánto mide o dónde empieza ni acaba, quizás es mejor comenzar a concentrarse en que solamente está ahí, que cumplimos con él y él con nosotros. Estoy seguro que algo le duele que encima pensemos en la eternidad, que eso sí es mucho más difuso y nadie ni siquiera se ha atrevido a encerrarla en cristal.
Yo, intentaré pensar, que si le pido ayuda está ahí porque al tiempo, tiempo le pido y el tiempo, tiempo me da, que por muy mal que vayan las cosas al mal tiempo hay que ponerle buena cara para que sea menos, que por mucho que acelere las cosas no por mucho madrugar amanece más temprano y que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista, y muy pronto volveré a verte.
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