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La Coctelera

Cuaderno de Ulises

palabras contra el agua

9 Mayo 2010

ES MUSS SEIN

 Desde aquel despertar la vida fue diferente. Aún después de abrir los ojos parecía dormido, las paredes parecían algodón de azúcar, allí estaba, tendido sobre un montón de plumas que le guardaba de un frío que sólo notaban los cristales. Una luz directa atravesaba la habitación hasta su cara y le confundía sin saber muy bien dónde estaba, mientras el silencio era el dueño del tiempo. Y no estaba sólo, casi al otro extremo de la cama, había alguien, debía ser un ángel con atributos de mujer pensó primeramente.

Se levantó torpe, con el pie derecho en el suelo de alfombra y se dirigió a la ventana, no se veía nada todo era luz, pero ya desde más cerca pudo observar cómo se extendía el verde desde el alfeizar y se perdía al fondo, justo detrás de unos abetos que coronaban una pequeña montaña, fue entonces cuando una ligera sensación de frío recorrió su cuerpo desde los pies pero no era por el viento que mecía las copas de los árboles en esa mañana. Al darse la vuelta la mujer se había despertado, se movía entre las sábanas despacio, casi sin querer abrir los ojos se daba la vuelta para olvidarse.

Su cabeza daba vueltas estaba entre hipnotizado por todo lo que ocurría alrededor de tanta luz e incrédulo porque aquello no le había ocurrido nunca  y entonces pensó por primera vez, es muss sein, ¿podía ser? y no dudo cuando se dirigió hacia la cama, al lado de ella y después de que su mano tocara su piel, ella abrió los ojos para verle y una alegría que no había experimentado le embargó por dentro.

servido por cuaderno-de-ulises 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Tenía que ser así. Era su destino. Aquella mañana, aquella mujer, aquella sonrisa, aquel tacto, se hicieron realidad por qué las cosas que se desean al final son posibles.
Bella narración.
Un abrazo.

10 Mayo 2010 | 05:39 PM

Jacob

Jacob dijo

un amigo me dijo un día que lo mismo que las calles conducen a otras calles, los pasos a otros pasos, y la sed a nosotros, la incierta claridad de la mañana ilumina el cansancio de buscar sin descanso a quien nos busque. Por eso en determinadas mañanas (como dice aquí nuestro amigo poeta Garry), hay cuerpos que ahuyentados por nuestra propia urgencia de encontrarlos, se nos van adentrando en la sangre, en el sueño, a través de las sábanas, de las calles desconocidas o de las no palabras.
Y por eso se despierta la amante, porque las manos del poeta no son manos sino electricidad.

Muy bien Poeta Garry.

10 Mayo 2010 | 09:02 PM

Txaraka

Txaraka dijo

En todo deseo subyace "es muss sein" y acaba convirtiéndose cualquier mañana en un encuentro al que nos aferramos cerrando los ojos para retenerlo y creerlo en la victoria de una caricia tantas veces pensada. Conciso y hermoso relato. Me alegra mucho leerte de nuevo. Saludos.

27 Mayo 2010 | 01:44 AM

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Sobre mí

Un viajero más en la vida, estudiante de muchas cosas, romántico de época, amigo hasta la médula, algo freudiano y psicólogo, pésimo optimista, cartesiano, analista de corazón, hipocondríaco y esdrújulo, algo clásico que no tradicional, bañado de liberal, amante, creyente en Penélope y no en Circe. Pero sobre todo un soñador que espera encontrar Ítaca algún día y no morir en el intento.
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