Bi-sie(n)to
Los ojos abiertos y el corazón en la mano. Me he quedado en el sitio, solo el viento me desordena el pelo y las ideas, el mismo viento que me llevaba manso sobre olas de verde hierba. Lo blanco se ha vuelto transparente, hemos roto el contacto barrera de las cosas y hemos dejado de ser nosotros mismos. Caímos en el placer que se consume con él mismo, con la idea ilógica de generar números impares sobre el éxtasis de plumas. Pero no soy yo.
De profundis clamat.
Pero me he curado de las voces en mi oído, ya sólo me aguardan los fantasmas en mi cabeza. No me gusta consolarme. Recorreré la noche con él, con vertigo al lado del ladrido del mar y cada uno llevaremos nuestras tablas experientales las que nos dió un hombre inglés y gordo, algún día me acompañará el adonis de mis sueños o vendrá un poeta a cantarme lo que no veo delante de mí y un rey indio discutirá conmigo sobre la próxima jugada, mientras Aquiles me busca para que desembarquemos en Troya.
